lunes, 4 de mayo de 2026

Los dueños del circo

 Así como están en el campo de nuestra atención, la inflación, Colapinto, el aumento de los pasajes de los transportes públicos, el aumento de la nafta, la guerra de Irán, así también cualquiera podría saber quiénes son las personas que tienen el mayor poder de decisión sobre la economía de Argentina. 


Podríamos conocerlos, así como conocemos a Adorni, Milei, Cristina, Caputo. Los periodistas podríamos preguntarles por los hombres más poderosos a investigadores, sociólogos, politólogo, antropólogos, y también a psicólogos, economistas, grafólogos. Podríamos conocer cómo ven el mundo, cómo ven la Argentina, qué piensan de la sociedad. 

Podríamos conocer qué desea esa gente —esa gente que es la que manda redactar las leyes para que presente el presidente en el Congreso, y que aprueban la mayoría de los legisladores.


Podríamos saber cuáles son sus objetivos, qué hacen con su riqueza, cómo son sus familias, cómo son sus cotidianos.


Podríamos saber cómo ejercen el poder económico, el poder político, social, cómo manejan los medios y las redes sociales. Cómo se organizan, cómo se relacionan entre ellos; cómo compiten y cómo cooperan para mandar.


Podríamos estar enterados de cuáles son sus religiones, de sus historias personales y familiares, cuáles son sus placeres, como han sido educados.


En fin, podríamos saber quiénes son esas personas que mandan sobre nuestras vidas, que deciden cómo será la vida de nuestros hijos más que nosotros. 


Podríamos saber quiénes de ellos son norteamericanos, quienes son argentinos, quienes son de otros países. 

Podríamos conocer qué anhelan, qué sueñan, a qué le tienen miedo. 


Si ellos deciden sobre nuestra vida, quizás estaría bueno conocerlos. 


Se los podría llamar oligarquía plutócrata, el gobierno de los pocos ricos. 

La democracia se ha devaluado muchísimo. La libertad de expresión está sumamente manejada y las elecciones legislativas, presidenciales, etc., no parecen ser un buen mecanismo para representar el deseo de todo el pueblo.


Algunos periodistas mencionan a esos poderosos que usan a personas como Milei. Esas menciones, que incluso han tomado la forma de libros, las vemos pasar volando por el cielo, con una estrella fugaz. Su información no se instala en los medios de comunicación. La verdad es que la identidad real de esas personas no están en la agenda de los medios, y por eso no tenemos idea de quiénes son. 


A veces creo que la mayor estrella de la Argentina es Javier Milei, por sus características personales, y porque los periodistas lo encumbramos —alabándolo igual que criticándolo— como el rockstar que nos hipnotiza y entonces, esa oligarquía plutócratas queda como un monstruo fantasma, que nos chupa la sangre, a la que se condena, pero no se la cuestiona. No se lo investiga, no se le interpela, no se la mira. Se la acepta, se la naturaliza. Sabemos que son ellos, sabemos quiénes son, pero al fin pensamos: “siempre hubo y habrá ricos y pobres“.


Esa oligarquía manda que no se la mire ni se hable de ella, y pareciera ser que obedecemos esa orden, sumisa y resignadamente, asumiendo plenamente que somos impotentes. Pocos escucharon nombres como Mariano Bosch, Rob McEwen, Giancarlo Devasini, Paolo Ardoino, Jean-Louis van der Velde, Chakrit Sakunkrit o Stuart Hoegner. 


Los periodistas les decimos a la gente que nos escucha: “sabemos que son ellos, pero no se puede hacer nada. No tenemos poder” y entonces desviamos la bronca hacia los empleados de esos ricos, como el presidente Milei. 


Pareciera que estamos obsesionados con el payaso, pero no nos metemos con los dueños del circo.

martes, 21 de abril de 2026

La Plaza de los Católicos, la música electrónica y los LGBTQ

 La brutalidad de los gobiernos de las derechas de este momento es cagarse en la gent

Ha corrido una onda de aborrecimiento a los progresistas porque h gobernaron permitiendo que los oligarcas saquearan los países, alzándose en favor de causas tilingas y permitiendo que la vida de las mayorías se envileciera. 

Algunas de esas críticas postulaban que había que volver a representar al Pueblo, a toda la sociedad. 

El Papa Francisco se les había adelantado. Desde el principio de su papado fue clarísimo. 

Salvo excepciones, fue resistida, por el antiperonismo y por los progresistas ateos. 


Para celebrar el primer aniversario de su muerte, el sábado pasado la Iglesia Católica organizó una estrafalaria liturgia, una fiesta con un cura DJ. 

Hay detalles:

- La organización fue impecable. Sólo vi algo así en China. Seguramente es igual a la de la peregrinación a Luján. 

    - Había católicos de escuelas y parroquias, y también jóvenes vestidos para una rave y también un porcentaje sólido de LGTBQ. 

    - No hubo críticas a Milei. No hubo protesta. 

    - No hubo ni un solo puesto de choripán, vi muy pocos puestos de remeras. 

    - No había banderas. 

    - No había iconografía católica (cruces, vírgenes, etc.). 

    - No había partidos políticos ni sindicatos ni organizaciones sociales. 

    - No había otras iglesias. 

    - No hubo policía ni otras fuerzas de seguridad. 

    - Entre tema y tema del cura DJ se proyectaban videos con mensajes de Francisco. Fueron mensajes de contenido político de los más fuertes que dijo el Papa. Más abajo los reproduzco. 

    - Fue en la Plaza de Mayo, el lugar más emblemático de la política argentina. 

    - La concurrencia fue la mayor concentración en Plaza de Mayo en muchos años, tan grande como la del último 24 de marzo y la del 2x1. 

    - Los medios más críticos con Milei (quizás los que le dedican más tiempo), incluso los más críticos con el progresismo que, igual que la oligarquía, ignoran a la gente, no incluyeron el evento en su agenda de la realidad. 

    - La mayoría tampoco lo incluyó después de que sucedió la pasmosa concurrencia de tamaño desmesurado. 

    - Una autoridad en temas relacionados con la Iglesia Católica, luego de escribir una formidable nota sobre la figura de Francisco sin mencionar el acto gigantesco del sábado, dijo luego que el “verdadero” acto político sería una misa a la que concurrirían la CGT, dirigentes políticos, sociales, eclesiásticos, etc. 200 mil personas escuchando en Plaza de Mayo al Papa decir que este sistema está agotado no le parecía un acto político. 

    - Dos periodistas, entre los varios que consultaron, se mofaron de mi sorpresa, “sí, tenés razón, es un 17 de octubre”, me dijo uno de ellos. 

    - Tenembaum le dedicó un espacio (apuntando a lo bizarro de Iglesia+dj, y Jorge Fontevecchia le dedicó una editorial, más que para tratar el tema, para poner en evidencia al apoyo de Milei a los asesinatos de Israel en Gaza. 

    - Los dos indicaron que el acto fue una afirmación de la calma, la pz, la fraternidad, frente al odio y la violencia del gobierno de Milei. 

    - No pude encontrar intelectuales que hayan hablado sobre quiénes eran esa concurrencia, por qué fueron, cómo la Iglesia convoca esa cantidad de gente sin que los medios lo sepan, qué significa esto para la política argentina, qué significa la presencia mayoritaria realidad de jóvenes, qué significa la presencia LGBTQ, qué relación tuvo lo del sábado con el Papa actual, con la Iglesia Católica argentina, por qué los medios no se la vieron venir, por qué los medios decidieron no incluir esto en la agenda de la nacional, qué significado tiene esto a nivel internacional. 

    - Sí encontré hablando de todo a Pablo Semán, entrevistado el lunes por Bercovich. Estuvo y dijo que vio una multitud que no respondía a una lógica tradicional católica ni religiosa, vio sectores populares, con vínculos culturales más que ideológicos, no vio un sujeto político clásico, ni una protesta, ni demanda ni un programa. Cree que fue una muestra de que hay sectores de la sociedad que no se organizan como antes, sino en formas más fragmentadas, culturales, experienciales. No vio sólo una rave, sino nuevas formas de experiencia colectiva. Vio la Plaza de Mayo ocupada de una manera distinta a la histórica. No vio agresividad ni ironía ni descalificación ni tampoco entusiasmo crítico. 


Palabras del Papa Francisco entre temas de música electrónica:


Mientras no resolvamos radicalmente el problema de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad no se resolverán los problemas del mundo. La inequidad es la raíz de los males sociales.

Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo. 

Las famosas 3 T: Tierra, Techo y Trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos.

Tenemos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. 

Una política que se desentiende de los pobres nunca podrá promover el bien común. 

Una manera de desentenderse de los pobres es despreciar su cultura, sus valores espirituales, sus valores religiosos, sea descartándolos, o explotándolos para fines de poder. El desprecio de la cultura popular es el comienzo del abuso de poder.

jueves, 16 de abril de 2026

Cosa de machos

Esto les sucedió a tres hermanos. 

Miguel quería ser especial para su novia. 

Ser el único, como su madre lo había convencido de que era para ella. 


Rafael sabía que para su novia él era un chongo más. 

Perfectamente intercambiable con cualquier otro. 


Gabriel estaba en en el medio, o más bien afuera del esquema: su novia estaba con él sólo porque era él. Estaba enamorada de él, de lo que había de único en él, de cuánto era específico. 

Sin embargo, no era especial para ella. No era su amo, ni era todo para ella, ni el centro exclusivo de su amor. Un día, podía estar con otro.






martes, 14 de abril de 2026

Ser más, tener más

— Mugriento —le dijo Robespierre a D’Anton, cuando entró al Palacio de Versailles horas después de la revolución, y lo encontró en una orgía de sexo y comida, disfrazado con las ropas de un Luis—. Mugriento. ¿Para esto hacemos la revolución, para seguir con los mismos lujos decadentes? ¿No es para acabar con esto por lo que dimos la vida?

D’Anton le señala este detalle: con él hay una multitud de pobres y desarrapados, todos gozando los lujos de la realeza. Él, sólo uno más de aquella hora, le respondió:

— Hacemos la revolución para que todos disfrutemos por igual de lo bueno que tiene Francia.


Hay una pequeña confusión que ha resultado en posicionamientos opuestos y extremos: la diferencia entre ser más y ser más que otros.

Entre tener más y tener más de lo que otros tienen.

Entre tener y tener lo que otros no tienen.


Es D’Anton y Robespierre y son las joyas de Evita.

Es peronismo y antiperonismo.







lunes, 13 de abril de 2026

Pibes y perros



Cuando yo era muy chico, mi madre me contaba que cuando ella era chica vivía en un campo muy grande, que en un monte de ese campo había encontrado una higuera vieja y que se iba sola allí a leer.

Cuando fui más grande, habiendo olvidado aquella historia, yo mismo, en la ciudad, encontré mi santuario personal. En la cresta de la barranca alta que daba al río, había una construcción abandonada. Era una casa de dos plantas. Sólo estaba hecha la estructura de cemento armado —pilares y pisos. La obra estaba cerrada con chapas y madera; yo había encontrado la forma de colarme, subiendo a un tapial, luego al techo de una casa, y al fin corriendo unas tablas pesadas. Tenía 11 años.

Solía ir a ese lugar y me quedaba mucho tiempo. La estructura de cemento estaba muerta, ni siquiera tenía insectos, pero estaba completamente abierta al delta del río Paraná, que allí se llama Islas Lechiguanas. Eran cientos de islas de un verde incendiado, entre cintas de agua marrón que el sol hacía brillar como si fueran metálicas, todo bajo un cielo azul gigante.



Como mi madre en la higuera, yo iba a leer. También escribía, o pensaba, o sólo estaba allí en silencio. A veces me quedaba dormido. Un día me desperté de noche. Otra vez me dieron un premio y antes de llevárselo a mis padres, me fui a aquel lugar, a estar a solas con el trofeo rojo y dorado.

Tanto mi madre, como yo habíamos encontrado un lugar adonde escaparnos para ser nosotros, salvaguardados de la mirada de los mayores.

En este momento, en que los mayores sólo arruinamos todo, deseo que los pibes se encuentren en espacios propios, fuera de nuestro alcance.

 


Es lo que encontré en las pinturas de Emiliano Guerresi 

Los pibes —no abstractos; los pibes nuestros, con los barbijos de la pandemia— están solos, de a uno, de a dos, en los intersticios de la Argentina destartalada por los saqueadores.

La naturaleza es baldío. Son árboles y pajonales altos y lagunas, pero no son vírgenes: allí mismo hay un mar de basura, de escombros, de restos de algo que sostuvo una vida cotidiana.

Hay chicos y gatos y perros. Como en una película de Leonardo Favio, en las que, dijo, “adónde puedo, siempre pongo un perro”.

Los restos de la crisis social en la naturaleza, la naturaleza como casa de la crisis social, es el intersticio de las pinturas de Emiliano.

La crisis recarga todo de un negro que brota del interior de las cosas. En las antípodas de Gummo (Harmony Korine), sin embargo, los colores no son vencidos por el negro y el ocre, porque la naturaleza resiste y siempre renace y porque el centro de las escenas son los pibes, de los que brota la vida.

 





Nuevamente, la chance que tenemos de superar el desastre que nos empantana está en lo que esos pibes hagan cuando nos hayan dejado atrás, lo que hagan afuera de nosotros, más allá, más adelante de nuestro mundo.

Lo demuestra el mismo Emiliano, que es uno de esos pibes.

 


Esto no pretende ser una crítica de arte. Digo nada más lo que siento.

Y gracias Verónica Gómez por presentarme a Emiliano.

 

miércoles, 1 de abril de 2026

El final de Annie Hall

 Como a una masa de personas, el final de la película Annie Hall de Woody Allen, me toca el corazón.

Me dan ganas de darle un sopapo a Woody Allen porque lo que dice es una estupidez, pero el bar donde se encuentran, la cámara que los toma desde adentro, el repaso de los momentos verdaderos que vivieron y, especialmente la música, lo hacen uno de los más finales de películas más lindos que vi en mi vida.





martes, 31 de marzo de 2026

La panadería de la otra cuadra

Antes algunas personas tenían la costumbre de charlar con otras caminando.

Se iban a caminar para poder charlar.

“¿Caminamos un rato?”

“¿Me acompañás a la panadería de la otra cuadra?”, y la otra cuadra se hacían 30 cuadras.


Otras personas, cuando querían decirle algo a alguien, a veces lo invitaban a cenar.


Personas más especiales invitaban a un parque.


A la costa del río.


A un museo.


A un lugar particular, “¿Vamos a ver cómo están demoliendo el matadero?”, “¿vamos a ver cómo quedó el boulevard?”, “¿Vamos a ver cómo refaccionaron la confitería Gómez?”


Personas más especiales aún proponían ir al cementerio, a una laguna, a un lugar abandonado, o al patio de una iglesia.


Al contrario, las personas más normales, invitaban a un café.


O a tomar unos mates.


“Venite a tomar unos mates” es maravilloso.


No siempre se dice “vamos a charlar”.


A veces el otro entiende, a veces no.


La pandemia —cuya superación, recuerdo, no fue declarada— lastimó mucho esta hermosa costumbre.

Quizás valga la pena tomar consciencia de eso y retomar con la decisión lo que antes hacíamos naturalmente.


Y claramente vamos comprobando que no ha sido bien reemplazada por el whatsapp.